jueves, 11 de febrero de 2010

Lucha contra el cambio climático, o fachada verde


El grave problema del calentamiento global se ha convertido en el tema ambiental que más preocupa a la sociedad y desde luego el que más portadas ocupa en los medios de comunicación. Los políticos no podían ir a la zaga, todo son esfuerzos, declaraciones y manifiestos en los que se indica claramente la firme determinación por evitarlo. Unidos a esto se crean oficinas contra el cambio climático, gabinetes, consejos, se organizan congresos,... En fin, parece que las únicas acciones para luchar contra el mismo fueran debatir, recopilar y aparecer en los medios de comunicación.
Es paradójico que mientras esto ocurre, se hagan al mismo tiempo politicas y acciones directas que entre otros muchos problemas ambientales promueven la emisión de cientos de toneladas de gases invernadero. Llevamos más de veinte años promocionando conscientemente un modelo urbanístico insostenible desde todos los puntos de vista, que pretende que todos vivamos en urbanizaciones dispersas, alojados en unifamiliares y totalmente dependientes de la autovia más cercana para la realización de las acciones más basicas de la vida. Y es que ese rosario de unifamiliares, son autenticas neveras en invierno y hornos en verano que necesitan unos aportes de energia extraordinarios para hacerlos habitables, lo que unido al diario uso del coche para ir al trabajo, colegio, comprar o cualquier forma de ocio, hace que la energía consumidas sea enorme y desde luego no se compensará con la proliferación de aerogeneradores y huertos solares.
La lucha contra el cambio climatico se ha convertido además en el salvavidas ambiental de los políticos. Ha hecho desaparecer de la actualidad otros problemas básicos y no menos acuciantes, pero con soluciones concretas y al alcance de la mano. Además es el problema perfecto, porque aunque no se haga nada, nadie nos echara la culpa, dado que su solución parece depender de difíciles acuerdos internacionales. Además los efectos drásticos se notarán en el peor de los casos tras varias elecciones, nadie nos pedira responsabilidades. Quizá por ello, el órgano de la administración regional que debe velar por el medio ambiente, se dedica a promover instalaciones energéticas. Mientras tanto la contaminación de las aguas, la extinción de las especies, la pérdida de habitat amenazados, la gestión correcta de los residuos, etc. esperan a que alguien los vuelva a poner de actualidad.

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